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Recuerdos y preferencias

Juego 106

El olor de las castañas asadas

Humo y dedos quemados

La pregunta del juego

El otoño traía un olor acre y dulce a la vez: el de las castañas que se asan y crujen con el calor. En la ciudad, la castañera de la esquina las vendía calientes en un cucurucho de papel, junto a su brasero humeante. En el campo se asaban en casa, en una sartén vieja agujereada puesta sobre las brasas. Usted, ¿dónde asaba las castañas: en la ciudad o en el pueblo?

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Una mujer y su padre en la mesa de la cocina, con el libro de juegos delante

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