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La vida de cada día

Juego 64

El pan de cada mañana

El olor del amanecer

La pregunta del juego

Cada mañana empezaba con el mismo recado. Se empujaba una puerta que hacía sonar una campanilla, un olor a pan recién hecho le envolvía a uno la cara, y las barras doradas esperaban de pie en su cesto. Se volvía a casa con algo aún tibio bajo el brazo, y por el camino se le iba pellizcando el pico. ¿Dónde se iba a buscar el pan cada mañana?

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Una mujer y su padre en la mesa de la cocina, con el libro de juegos delante

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