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La vida de cada día

Juego 59

La ropa sin una arruga

La colada de antaño

La pregunta del juego

No bastaba con la ropa limpia: tenía que quedar impecable. Se calentaba aquel objeto pesado y se acercaba a la mejilla para saber si estaba en su punto. Luego se pasaba una y otra vez sobre la sábana bien extendida, hasta que resbalaba sin dejar una arruga. La ropa lisa, doblada en pilas, era un orgullo que se guardaba en el armario. ¿Con qué se alisaba la ropa?

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Una mujer y su padre en la mesa de la cocina, con el libro de juegos delante

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