Critica la comida, el trayecto para venir, la manera en que usted ha aparcado el coche. Usted ya ha intentado razonar, distraer, cambiar de tema — y nada ha durado más de una visita.
Un comportamiento que desgasta — críticas, quejas, enfado repetido — no es la prueba de que su padre o su madre se esté convirtiendo en otra persona. La literatura internacional lo lee a menudo como una expresión: una necesidad, una molestia, a veces un dolor no detectado. Usted no decidirá en su lugar que cambie — pero puede cambiar lo que comprende de ello.
La mayoría de los consejos que le dan apuntan al comportamiento de él. Este artículo toma el problema por el otro extremo: lo que usted puede cambiar realmente no es a él — es lo que usted comprende de lo que él expresa, y lo que espera de una visita.
Lo que este artículo no hace: no plantea ningún diagnóstico, nunca dice lo que expresa su padre o su madre en particular, y no promete ningún alivio. Explica un mecanismo documentado por la literatura internacional, y da gestos con su coste real — no un resultado garantizado.

Pregunta 1
Los especialistas nunca califican a una persona: describen un comportamiento. No es una cortesía — una encuesta muestra que es también la palabra que los propios allegados prefieren oír.
Un panel de expertos en geriatría y en psiquiatría de la persona mayor publicó, en el Journal of the American Geriatrics Society, un proceso en cuatro pasos ante un cambio de comportamiento. El primero consiste en describirlo como una escena: qué ocurre exactamente, cuándo, dónde, qué lo precede y qué lo sigue. 👉 el artículo del Journal of the American Geriatrics Society
El segundo paso consiste en buscar una causa, empezando por las causas físicas — entre ellas el dolor. Es ese orden, describir y luego buscar, el que estructura todo el proceso.
Una encuesta publicada en Age and Ageing, realizada a 229 allegados — hijos, hijas, cónyuges —, preguntó qué palabras soportaban para hablar de los cambios de comportamiento de su padre o su madre. La expresión «comportamiento difícil» es la que el 53 % de ellos más rechaza. 👉 la encuesta publicada en Age and Ageing
Las que prefieren dicen una necesidad. Los encuestados explican que una palabra de necesidad es menos acusadora, y que obliga a buscar lo que expresa — dos efectos que una etiqueta nunca tiene.
La Organización Mundial de la Salud va en el mismo sentido: una etiqueta hace nacer la imagen de una persona dependiente, antes incluso de haberla mirado. Su propio informe ha decidido por eso dejar de emplear esas palabras. El libro ¿Quién va a cuidar de mis padres? retiene una formulación cercana: «el comportamiento difícil de nuestros padres». 👉 el informe de la Organización Mundial de la Salud

Pregunta 2
Una parte de la literatura especializada lee un cambio de comportamiento como la expresión de una necesidad no satisfecha — un dolor, una incomodidad, un entorno que ya no conviene. Son pistas que hay que hacer evaluar por un profesional, nunca un diagnóstico que usted plantee por sí mismo.
Un modelo de investigación propuso leer un cambio de comportamiento no como un defecto de la persona, sino como su manera de decir una necesidad que ya no consigue formular de otro modo. 👉 el modelo de las necesidades no satisfechas Una revisión publicada en el BMJ retoma ese marco y añade una precisión: es crucial explorar primero una causa médica — una infección, una deshidratación, y el dolor. 👉 la revisión publicada en el BMJ
Esa lectura procede sobre todo de una literatura centrada en los trastornos de la memoria, y no se traslada tal cual a toda persona mayor. Un estudio sobre 89 personas muy mayores muestra que una incomodidad física acompañaba a menudo las quejas repetidas, difícil de detectar incluso para profesionales formados — de ahí el interés de una evaluación específica. 👉 el estudio sobre 89 personas muy mayores
Para una persona sin trastorno de la memoria, una cohorte de 888 personas de 70 años o más llegadas a urgencias muestra otra cosa: entre las que se quejaban de forma vaga, más de una de cada dos recibió después un diagnóstico preciso. Un signo difuso merece ser evaluado, porque a menudo esconde uno claro. 👉 la cohorte realizada en urgencias

Pregunta 3
Quizá ya haya intentado razonar, distraer, contradecir — y nada ha durado más de una visita. Quizá se haya marchado reprochándose haber sido seco, o avergonzado de no tener ya tantas ganas de volver.
Yvan Keyna lo dice en el capítulo 4.7 de su libro ¿Quién va a cuidar de mis padres?, en un pasaje que invierte la pregunta: «Tocamos ahora algo muy poderoso y liberador: ¿por qué querer cambiar a su padre o a su madre cuando es usted quien sufre?»
«No podrá cambiar a su padre o a su madre, salvo si él lo decide. Lo único que podrá cambiar es su percepción de la situación», escribe también el libro. Es lo que desarrolla el libro ¿Quién va a cuidar de mis padres? 👉 ¿Quién va a cuidar de mis padres?
No es solo una fórmula. Una síntesis de 84 estudios midió lo que implica concretamente ocuparse de un padre o una madre mayor, comparado con no hacerlo: más estrés, más desánimo, menos sensación de estar a la altura. 👉 la síntesis de 84 estudios No es una debilidad personal: es una diferencia medida, sobre miles de personas.

Pregunta 4
Un rasgo que desgasta hoy existía a menudo antes, de forma más discreta. El libro lo formula así: «No ha cambiado: simplemente expresa otra faceta de sí mismo.» No es un consuelo: es una manera de no sentir que se ha perdido a alguien que sigue ahí.
Esa idea coincide con lo que documenta el proceso en cuatro pasos citado más arriba: un comportamiento se comprende resituándolo — lo que ha cambiado alrededor de la persona, no solo en ella. Una mudanza, un duelo, un dolor nuevo, una rutina trastocada pueden hacer aflorar un rasgo que ya existía.
Es lo que desarrolla, en el mismo pasaje, el libro ¿Quién va a cuidar de mis padres? — sin que la persona se haya convertido en otra. 👉 ¿Quién va a cuidar de mis padres?

Pregunta 5
Tres asideros son reales: su percepción de la situación, el escenario de la visita, y lo que espera de ella. Un método sencillo, documentado desde hace años, ayuda a objetivar lo que ocurre: anotar la hora, el lugar, lo que precede y lo que sigue a un comportamiento, durante unos días.
Cambiar lo que espera de una visita puede también significar cambiar lo que hace en ella: dedicar el tiempo a una actividad compartida en lugar de a una conversación que se corta. Es la idea que sostiene el libro Recordemos Juntos — 250 juegos para hacer a dos con un padre o una madre mayor, sin ninguna promesa de efecto sobre la memoria o el ánimo. 👉 Recordemos Juntos
El enfoque llamado «ABC» — lo que precede, el comportamiento, lo que sigue — fue estudiado por una revisión Cochrane, sobre 18 ensayos realizados en su mayoría con familias. Los autores se mantienen prudentes: todavía es demasiado pronto para juzgar su eficacia. Lo que está establecido: el método existe, ha sido probado. 👉 la revisión Cochrane sobre el enfoque ABC
Un pequeño estudio aleatorizado comparó un diario llevado por 78 allegados durante siete días con un simple relato oral hecho de memoria. El diario hizo aflorar más dificultades que el relato solo, tanto el primer día como el último. 👉 el estudio aleatorizado sobre el diario de los allegados En la práctica, ese registro se lleva durante una semana o dos: los propios estudios utilizaron siete días, no es una duración fija.
Antes de interpretar un comportamiento, una revisión de la sociedad internacional del dolor recuerda algo sencillo: el dolor que no se dice con palabras no desaparece, pasa por el comportamiento — la irritabilidad, la agitación. Por eso existen escalas de observación, para que un profesional evalúe el dolor sin esperar una frase. 👉 la revisión de la sociedad internacional del dolor

Pregunta 6
No hay ninguna obligación de aguantar hasta el final una visita que le agota. Acortarla, volver otro día, hacerse acompañar usted mismo: son gestos reconocidos, no una confesión de fracaso.
La Organización Mundial de la Salud lo formula sin rodeos: cuidar de un allegado «puede ser agotador y pesar sobre la salud y el bienestar de quien lo hace». 👉 la nota descriptiva de la OMS Ha diseñado, por esa razón, un programa entero destinado no a la persona acompañada, sino a quien la acompaña — con un módulo que se llama «cuidar de mí».
Ese programa, gratuito para descargar, ha sido adaptado en unos cuarenta países. Un comentario científico precisa honestamente que un gran ensayo no mostró diferencia con un seguimiento habitual en sus criterios principales. 👉 el comentario científico sobre el programa iSupport Ese mismo comentario añade que el contacto humano cuenta más que un manual solo — un matiz honesto, más útil que una promesa.
Los grupos de apoyo entre allegados existen desde hace mucho, y han sido estudiados: una síntesis de 30 ensayos confirma su existencia. Hacerse acompañar cuesta a veces dinero — un profesional se paga, un grupo de apoyo suele ser gratuito: infórmese localmente. Es también lo que desarrolla el libro ¿Quién va a cuidar de mis padres?. 👉 la síntesis sobre los grupos de apoyo 👉 ¿Quién va a cuidar de mis padres?

Pregunta 7
Seis gestos están a su alcance, con su coste real.
- Describir el comportamiento, nunca a la persona — la frase cambia, y a menudo también la respuesta que le dan. Gratuito, inmediato.
- Anotar la hora y lo que precede a un comportamiento, durante una semana o dos. Gratuito.
- Hacer evaluar un dolor por un profesional antes de interpretar un comportamiento como un rasgo de carácter. Una cita.
- Cambiar lo que espera de una visita: cinco minutos de calma valen a menudo más que dos horas llevadas como debería ser. Gratuito, pero difícil de mantener.
- Hacerse acompañar usted mismo: un grupo de apoyo suele ser gratuito o casi, un seguimiento individual se paga. Infórmese sobre lo que existe allí donde vive.
- Acortar y volver otro día, en lugar de aguantar hasta el final y agotarse. Gratuito.
Nada garantiza que uno solo de esos seis gestos cambie la próxima visita. Pero ninguno exige esperar a que su padre o su madre cambie primero.
Fuentes empleadas (19)
| # |
Hecho citado |
Enlace |
| 1 |
Proceso DICE (Kales, Gitlin, Lyketsos, panel de expertos, J Am Geriatr Soc, 2014): describir el comportamiento (qué, cuándo, dónde, antes, después), luego buscar una causa física, entre ellas el dolor |
el artículo del Journal of the American Geriatrics Society |
| 2 |
Encuesta (Wolverson et al., Age and Ageing, 2022, 229 allegados): «comportamiento difícil» es la expresión menos aceptada (53 %), se prefieren las palabras de necesidad |
la encuesta publicada en Age and Ageing |
| 3 |
Informe mundial sobre el edadismo (OMS, ONU-DAES, UNFPA, ACNUDH, 2021): las etiquetas ligadas a la edad desencadenan estereotipos de dependencia |
el informe de la Organización Mundial de la Salud |
| 4 |
El libro ¿Quién va a cuidar de mis padres? emplea él mismo la formulación «el comportamiento difícil de nuestros padres», en un capítulo dedicado al tema |
— |
| 5 |
Modelo de las necesidades no satisfechas (Algase et al., American Journal of Alzheimer's Disease, 1996) |
el modelo de las necesidades no satisfechas |
| 6 |
Revisión de referencia (Kales, Gitlin, Lyketsos, BMJ, 2015): explorar primero una causa médica, entre ellas el dolor, calificado de «crucial» |
la revisión publicada en el BMJ |
| 7 |
Estudio (Cohen-Mansfield et al., Psychiatry Research, 2015, 89 personas): la incomodidad física acompaña a menudo las quejas verbales, difícil de detectar incluso para profesionales |
el estudio sobre 89 personas muy mayores |
| 8 |
Cohorte (van Dam et al., European Journal of Internal Medicine, 2023, 888 personas de 70 años o más): una queja vaga recibe un diagnóstico preciso en más de un caso de cada dos |
la cohorte realizada en urgencias |
| 9 |
Extracto oficial del libro, capítulo 4.7: «¿por qué querer cambiar a su padre o a su madre cuando es usted quien sufre?» y «no podrá cambiar a su padre o a su madre, salvo si él lo decide» |
¿Quién va a cuidar de mis padres? |
| 10 |
Metaanálisis (Pinquart y Sörensen, Psychology and Aging, 2003, 84 estudios): diferencias medidas de estrés y desánimo en las personas que cuidan de un allegado mayor |
la síntesis de 84 estudios |
| 11 |
Extracto oficial del libro, capítulo 4.7: «no ha cambiado: simplemente expresa otra faceta de sí mismo» |
¿Quién va a cuidar de mis padres? |
| 12 |
Revisión Cochrane (Moniz-Cook et al., 2012, 18 ensayos): enfoque «ABC», método documentado, eficacia considerada no establecida por los autores |
la revisión Cochrane sobre el enfoque ABC |
| 13 |
Estudio aleatorizado (Jayalath et al., 2016, 78 allegados, diario llevado 7 días): el diario escrito hace aflorar más observaciones que un relato de memoria |
el estudio aleatorizado sobre el diario de los allegados |
| 14 |
Revisión de la IASP (Achterberg et al., Pain Reports, 2020): el dolor no expresado verbalmente pasa por el comportamiento; existen escalas de observación |
la revisión de la sociedad internacional del dolor |
| 15 |
OMS, nota descriptiva: cuidar de un allegado «puede ser agotador»; existencia de un módulo «cuidar de mí» |
la nota descriptiva de la OMS |
| 16 |
Programa OMS iSupport (2019), adaptado en unos cuarenta países (comentario Lancet Reg Health Eur, 2024); un gran ensayo no mostró diferencia con el seguimiento habitual |
el comentario científico sobre el programa iSupport |
| 17 |
Metaanálisis (Chien et al., International Journal of Geriatric Psychiatry, 2011, 30 ensayos): existencia documentada de los grupos de apoyo para allegados |
la síntesis sobre los grupos de apoyo |
| 18 |
El libro ¿Quién va a cuidar de mis padres? aborda también el tema de hacerse acompañar uno mismo |
¿Quién va a cuidar de mis padres? |
| 19 |
Remisión al libro Recordemos Juntos — 250 juegos para hacer a dos con un padre o una madre mayor, que ilustra la idea de cambiar lo que se hace durante una visita, sin promesa de efecto sobre la memoria o el ánimo |
Recordemos Juntos |