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🍋 Su padre o su madre mayor no suelta el teléfono: ¿adicción a las pantallas o ganas de huir?

¿Su padre o su madre no suelta el teléfono y se queja de que nadie le habla nunca? Comprenda qué es una adicción a las pantallas y de qué intenta huir.

Yvan Keyna · Publicado el 1 de noviembre de 2026

Dibujo humorístico: en un banco de piedra, en un parque soleado, una abuela mira fijamente su teléfono, rodeada de sus nietos con sus pantallas; de pie detrás de ellos, sus hijos se interrogan con la mirada, y al pie del banco, dos ardillas miran un pequeño teléfono.

Antes de querer quitarle el teléfono, comprenda dos cosas: qué es una adicción a las pantallas, y de qué intenta huir su padre o su madre. La pantalla quizá llena un vacío: el aburrimiento, el miedo a estar solo, pensamientos que prefiere no oír.

Pregunta 1

¿Qué se vive cuando su padre o su madre no suelta el teléfono?

«Ya ni siquiera conseguimos tener una conversación con mi madre.» Tiene 68 años, y desplaza sus reels y sus vídeos de TikTok sin parar.

Para hacerse oír, casi hay que gritar por encima de su teléfono. Y ella se queja de que nadie le habla nunca, cuando cada vez que uno va a verla para charlar, tiene los ojos puestos en su pantalla.

Usted está ahí, por ella. Tiene cosas que contarle, y es la pantalla la que gana.

Entonces se instala un pensamiento: prefiere su teléfono a nosotros. Uno querría simplemente contar más que un vídeo.

Lo que usted vive es penoso, y tiene derecho a estar harto. No digo que su padre o su madre tenga razón al no escucharle ya.

Pregunta 2

¿Por qué le retiene tanto su teléfono?

Para manejar mejor la situación, debe comprender dos cosas: qué es una adicción a las pantallas, y de qué intenta huir su padre o su madre.

Si su padre o su madre se hubiera puesto a beber, usted buscaría ayudarle a dejarlo. Pero si hubiera empezado a beber para olvidar, para huir de algo, tendría dos problemas que resolver: la adicción, y lo que la ha provocado. Con el teléfono, seguramente se ha vuelto lo mismo.

Si mi padre o mi madre estuviera en esa situación, buscaría informarme sobre las adicciones, como las que viven algunos adolescentes con los videojuegos y las pantallas.

El objetivo no sería juzgar, sino comprender, dejando de lado mis ideas preconcebidas, mis juicios.

Descubriría que esas aplicaciones están diseñadas para que no se las suelte: el siguiente vídeo llega solo, y nunca hay un final.

Quizá no es que su padre o su madre le prefiera su teléfono. Quizá está atrapado en algo que está hecho para retenerle.

Pregunta 3

¿De qué intenta huir detrás de su pantalla?

Buscaría después ver de qué huye, qué le da miedo: el aburrimiento, el miedo a estar solo, las rabias, los pensamientos tóxicos que vuelven sin ser invitados…

Hágase la pregunta, para usted mismo: ¿qué haría con un día entero sin teléfono, sin pantalla, sin música, sin nadie con quien hablar? ¿Qué diría la vocecita en su cabeza?

Todos llenamos nuestros días: el trabajo, las obligaciones, las conversaciones, nuestra serie preferida. Su padre o su madre quizá llena un vacío con sus vídeos.

Quizá reciba visitas todos los días. Pero ¿debería su vida girar en torno a esos veinte minutos de conversación?

El aburrimiento quizá no sea más que un revelador de lo que le falta, de lo que no tiene, o de lo que ha perdido.

Y la soledad se alimenta de sí misma: cuanto más se queda uno solo, más se encierra, incluso cuando sufre por ello.

Lea también: 👉 ¿Por qué querer cambiar a su padre o a su madre cuando es usted quien sufre?

Pregunta 4

¿Cómo soltar el control sin abandonar a su padre o a su madre?

También aprendería a soltar el control, y quizá a dejar de querer que mi padre o mi madre sea como a mí me habría gustado que fuera.

Aprendería las etapas de un duelo, para comprender mejor lo que vivo.

Soltar el control no es abandonar a su padre o a su madre. Es aceptar que la imagen que usted tenía de él o de ella ya no se corresponde con la de hoy, y acogerle tal como es.

Si resulta tan difícil, es por el apego: cuanto más fuerte es, mayor es el dolor. No es una debilidad, es humano.

Pregunta 5

¿Hay que pasar por su médico cuando es urgente?

Cuando la situación se vuelve urgente, el mejor truco es que la recomendación venga de una autoridad a la que respete.

Su médico, por ejemplo, con quien usted habrá tenido una conversación antes. Será él quien le recomiende, por ejemplo, no pasar de dos o tres horas al día.

Tenga presente un límite: cuanto más se confía uno a una autoridad, más puede sentir su padre o su madre que su voz ya no cuenta.

Porque queda una pregunta: ¿no es egoísta querer que recupere una vida que quizá ya no le gusta?

Su padre o su madre es un adulto. Tiene derecho a rechazar sus propuestas, incluso cuando usted piensa que le harían bien. Forzarle «por su bien» sería tratarle como a un niño.

Lea también: 👉 Su padre o su madre se niega a cambiar: ¿por qué sufre usted tanto por ello?

Lo que esto no hace: ni su médico, ni los gestos que siguen le harán soltar el teléfono en su lugar. Sigue siendo libre de elegir.

El aburrimiento, el vacío, el soltar el control: son temas que abordo en el libro 👉 ¿Quién va a cuidar de mis padres?.

Pregunta 6

¿Qué intentar cuando un padre o una madre está pegado a una pantalla?

Cuando un padre o una madre dice que se siente solo, ¿habla de lo que ve a su alrededor, o de lo que siente en lo más hondo?

Su queja quizá no habla de sus visitas. Y repetirle que se le quiere no basta: si el aburrimiento se ha instalado, las palabras no cambiarán nada.

Tres gestos pueden ayudar, desde su próximo momento con él:

  1. Escúchele de verdad cuando se queje. Sin responderle «¡pero si estamos aquí!», sin buscar enseguida una solución: tómese el tiempo de comprender lo que siente.
  2. Si está de acuerdo, llévele a comer un antojo: un helado, un pastel, ese que su médico le desaconsejaría. Un placer de verdad, compartido con usted, para que se reconecte. Evite el paseo si no es lo suyo.
  3. Si se niega a salir, invite a casa a uno de sus amigos, o a amigos suyos, a tomar un café.

Lea también: 👉 Ayudar a su padre o su madre mayor: ¿y si le diera más bien un lugar?

El pequeño cambio está ahí: dejar de ver su teléfono como un rival, y buscar lo que llena.

Lo que su padre o su madre gana con ello: no se le juzga ni se le fuerza. Su aburrimiento o su soledad son oídos, y conserva el derecho a elegir.

Esta guía puede hablarle a un hermano, a una hermana, a su cónyuge, que viven los mismos momentos. Puede enviársela.

Y usted, ¿qué piensa: querer que suelte el teléfono, ¿es por él o por nosotros? Dígamelo: 👉 contacto@ediciones-socorro.es

Portrait de Yvan Keyna

Autor: Yvan Keyna


Fuentes empleadas (6)
# Hecho citado Enlace
1 Las aplicaciones están diseñadas para retener la atención: informe de la comisión de expertos sobre el impacto de la exposición de los jóvenes a las pantallas, «Enfants et écrans. À la recherche du temps perdu», «estrategias de captación de la atención» 👉 Enfants et écrans. À la recherche du temps perdu
2 El vacío, un día sin teléfono ni pantalla, la vocecita en la cabeza; el aburrimiento, revelador de lo que nos falta; si el aburrimiento se ha instalado, las palabras no cambiarán nada; ser escuchado de verdad: el libro, «Encontrar de nuevo un sentido» 👉 ¿Quién va a cuidar de mis padres?
3 Soltar el control, aceptar que la imagen que se tenía de su padre o de su madre ya no se corresponde con la de hoy: el libro, «Aceptar ver que su padre o madre se apaga» 👉 ¿Quién va a cuidar de mis padres?
4 Un experto médico como tercera persona, y el riesgo de confiarse demasiado deprisa a él: el padre o la madre siente que su voz ya no cuenta: el libro, «Los conflictos interminables» 👉 ¿Quién va a cuidar de mis padres?
5 El padre o la madre es un adulto, que tiene derecho a rechazar nuestras propuestas; forzarle «por su bien» es tratarle como a un niño: el libro, «Mi padre o madre y la tecnología» 👉 ¿Quién va a cuidar de mis padres?
6 Cuando un padre o una madre dice que se siente solo, ¿habla de lo que ve a su alrededor, o de lo que siente en lo más hondo?: el libro, cita final n.º 42 👉 ¿Quién va a cuidar de mis padres?

Preguntas frecuentes

¿Por qué se engancha uno a las pantallas?

Las aplicaciones de vídeos están diseñadas para que no se las suelte: el siguiente vídeo llega solo, y nunca hay un final. La pantalla también puede llenar un vacío: el aburrimiento, el miedo a estar solo, pensamientos que uno prefiere no oír. Hay entonces dos cosas que comprender: lo que retiene y de qué se huye.

¿Por qué se siente solo su padre o su madre si usted va a verle?

Cuando un padre o una madre dice que se siente solo, quizá habla menos de lo que ve a su alrededor que de lo que siente en lo más hondo. Puede que reciba visitas todos los días, pero su vida no puede girar en torno a veinte minutos de conversación. Si el aburrimiento se ha instalado, repetirle que se le quiere no basta.

¿Qué hacer cuando su padre o su madre se queja de que nadie le habla nunca?

Escucharle de verdad: sin responderle «¡pero si estamos aquí!», sin buscar enseguida una solución, tomándose el tiempo de comprender lo que siente. Después, si está de acuerdo, compartir con él un placer de verdad, un helado o un pastel; si se niega a salir, invitar a un amigo suyo a tomar un café.

¿Cómo conseguir que su padre o su madre suelte el teléfono?

No se puede hacer en su lugar: su padre o su madre es un adulto, tiene derecho a negarse, y forzarle «por su bien» sería tratarle como a un niño. Cuando la situación se vuelve urgente, la recomendación puede venir de su médico, con quien usted habrá hablado antes. Pero cuanto más se confía uno a una autoridad, más puede sentir su padre o su madre que su voz ya no cuenta.

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